Historia y Cultura

El anillo de compromiso tal como lo conocemos tiene solo 100 años — y fue una campaña de marketing

Por Thibaut · 6 min · 2 oct 2026

El anillo de compromiso tal como lo conocemos tiene solo 100 años — y fue una campaña de marketing

Una "tradición" de apenas un siglo

Si alguien te pregunta por qué los anillos de compromiso llevan diamante, probablemente respondas que "es la tradición". Pero esa tradición tiene apenas 80 años — y nació en una reunión de marketing en Nueva York.

Antes del diamante

Los anillos de compromiso existen desde hace siglos. Los romanos ya los usaban — pero en hierro, no en oro ni con diamantes. En la Edad Media se pusieron de moda los anillos de posy, pequeños aros de oro con inscripciones románticas grabadas en el interior. En el siglo XIX, los victorianos popularizaron los anillos con piedras de colores — rubíes, zafiros, esmeraldas.

El diamante como piedra central del anillo de compromiso no era la norma. Era una opción más, reservada para las familias más ricas.

1938: De Beers cambia la historia

En 1938, la empresa sudafricana De Beers — que controlaba el 90% de la producción mundial de diamantes — se enfrentaba a un problema: la demanda de diamantes había caído drásticamente con la Gran Depresión, y sus almacenes estaban llenos de piedras sin vender.

Contrataron a la agencia de publicidad N.W. Ayer para crear una campaña que asociara el diamante con el amor romántico y el compromiso matrimonial. El objetivo era claro: hacer que la gente sintiera que un compromiso sin diamante no era un compromiso de verdad.

1947: "A Diamond is Forever"

En 1947, la redactora publicitaria Frances Gerety escribió para De Beers el eslogan más influyente de la historia de la publicidad: "A Diamond is Forever". En español: "Un diamante es para siempre".

El mensaje era devastadoramente efectivo: los diamantes no se venden, se guardan para siempre. De esta forma, De Beers conseguía que el mercado de segunda mano no compitiera con las ventas de piedras nuevas.

En menos de dos décadas, el porcentaje de anillos de compromiso en Estados Unidos que llevaban diamante pasó del 10% al 80%. La campaña se extendió al Reino Unido, Alemania, Japón y el resto del mundo.

La ironía

Lo más curioso de esta historia es que los diamantes no son tan raros como De Beers nos hizo creer. La empresa controlaba artificialmente la oferta para mantener los precios altos. En los últimos años, con la entrada de nuevos productores y el auge de los diamantes de laboratorio, el mercado ha cambiado radicalmente.

Hoy puedes conseguir un diamante de laboratorio — químicamente idéntico al natural, con las mismas propiedades físicas — por una fracción del precio de uno extraído de la tierra.

¿Y qué pasa con otras piedras?

Cada vez más parejas eligen anillos de compromiso con piedras de color: zafiros, rubíes, esmeraldas, turmalinas. El anillo de compromiso de Lady Diana — ahora de Kate Middleton — es un zafiro azul rodeado de diamantes. Y se ha convertido en uno de los más imitados del mundo.

Al final, la mejor piedra para un anillo de compromiso es la que tiene significado para vosotros. No la que una empresa minera decidió que debíais comprar hace 80 años.

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